En mayo de 2012 participé en Copa de Letras organizado por Blanca Langa y, entre otras cosas, escribí "Algo conozco de vinos", que lógicamente leí durante el acto y que transcribo íntegramente.
Vino bien la circunstancia de que la bodega invitada fuera Augusta Bilbilis de mi amigo José Antonio Ibarra, vino y trajo vino además:
ALGO
CONOZCO DE VINOS
Cuando Blanca me invitó a participar en Copa de Letras,
en seguida pensé qué poemas o qué letras de canciones iba a leer. Fácil, no
tengo más. Pero no sabía qué decir sobre vino. Sí, claro, conocía la famosa
frase de Cesar Augusto: “Vini, vidi, vinci”. ¡Era Augusto, y estaba
“augustísimo”!, como para no estarlo: Vini
es Vino, Vidi está claro: Vides
para hacer Vino, y Vinci sería por Leonardo. ¡Anda que no era culto Cesar!
A lo que iba: yo el vino me lo bebo, y lo disfruto,
pero hablar sobre él, me resulta complicado; cómo olerlo, realmente no lo huelo,
porque esta nariz superlativa que tengo solo sirve para sujetar las gafas o
para hacerle poemas, pero no tiene más utilidad. Gracias a que me queda el
retrogusto y con él, ya saben: puede sentirse algo más o menos cercano al
olfato. Seguro que Cesar diría retro-augusto.
Como les decía, no sabía qué decir sobre vinos, hasta
que tomando unas copas de Samitier, de la Bodega de José Antonio Ibarra, una de ellas, creo
que fue la octava o la novena (sería la octava porque no soy muy religioso)…, bien,
pues una de ellas, una copa me habló y me dijo: “Juan, estate tranquilo que yo
te iluVino,
sí, sí, dijo “te iluVino para que sepas qué decir”. Cerré los ojos para prestar
más atención, pero los abrí de inmediato y tomé dos copas más, ó tres. Los
cerré de nuevo. Me dormí, y no recuerdo nada más. Este insólito suceso me abrió
el caVino
y escribí lo que sigue:
Algo conozco sobre tipos de vino, por ejemplo sé que
el vino que se hace con uva blanca se llama alVino y el que se hace
con mala uva malVino, que nada tiene que ver con aquellas islas por las que,
hace años, entraron en conflicto Argentina y Reino Unido. ¡Ah!, y no olvidemos
que un buen caldo, lógicamente, se denomina diVino
En cuanto a tecnicismos, también he ido aprendiendo cierta
terVinología:
a un buen enólogo se le define como adiVino y cuando estos hallan un
caldo especial, para personas muy concretas, lo catalogan como Vinoritario, es decir para Vinorías.
Un vino que no sé sabe si es blanco, es tinto, o es
como el de Asunción, se le llama andróVino. Y las personas que odian
este manjar son misóVinos, mientras que los únicos animales que gustan de éste son
las ovejas: el ganado oVino, en concreto la raza “Ovejas
Borrachas del Norteysur”. ¿Saben? El color de su lana depende de qué vino
beben: tinto o blanco. El rosado parece ser que no les gusta.
También hay un juego de cartas, muy aragonés, en el
que cuando se cantan las cuarenta en el palo denominado Copas, obliga a los
jugadores a tomar una ronda de vino; se llama “El Viñote”
Conozco algunas marcas y bodegas, como
las riojanas Ramón Blindao y Viña
Condonia; conozco vinos de Castilla-León, el de los tres mosqueteros, bueno
realmente es de uno solo: ¡Protos!, ya saben Atos, Protos y Aramis. Allí
tenemos también el vino que sirve “pal picor”: el Marques de Rascal. Y en
Calatayud, el favorito del César: la bodega Augusta Bílbilis: “Vini, Vidi, José Antonii-o”
En mi familia también hay vinos. Uno tiene nombre de
caramelo, ¿recuerdan la canción?: “Caramelos
Lugus”. Otro lleva nuestro apellido: Viñas del Vero. Ene. ¡Ah, no, no, es Viñas
del Verón!, je, je, Gewürztraminer, que es del Somontano. ¿Quién lo
diría con ese nombre?
Ya saben que la cultura del vino ha ido en progresión,
tuvo un crecimiento vertiVinoso. Ahora, sin embargo, con la crisis ha aVinorado
ese ritmo y por ello las bodegas han creado nuevos vino: los vinos ebrológicos
(con uvas del valle del Ebro, sin tratamientos fitosanitarios), los híbridos
con legumbres: plantas leguVinosas, o con olivos que son
las oleaVinosas.
Hay bodegas que incluso añaden vitaminas a los mostos, aún a riesgo de sufrir hipervitaVinosis.
Podría pasar horas y horas así: hablando sobre vinos
sin decir nada. Pero les aburriría. De todos modos, si después de este Copa de
Letras seguimos vivos, podremos decir que sobreviVinos. Y además, cuando
recuerden esta disertación, entre poetas, entre borrachos, entre copa y copa de
letras y de vino, seguro que hablarán de “aquel que interVino un 25 de mayo
de 2.012” .
Espero que hayan estado “augusto”, como Cesar.
Y con esto, terVino. Gracias y Vinas
tardes.
(c) Juan Verón Gormaz, mayo-2.012





